De la estancia en el hospital y otros males opus II

 

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Llegaron las 6am y con ello el cambio de turno en el hospital, recordemos que estaba yo en la seguridad social mexicana por lo que lujos, enfermeras exclusivas o cualquier cosa que invita a mimar a las parturientas está descartado. Así que entregaron mi caso, con todo y leche de fórmula.

La nueva enfermera que estaría conmigo hasta las 2pm se veía muy joven, no se presentó por su nombre como la anterior y lo primero que me anticipó fue “te vas a levantar a caminar después que desayunes”, disculpa? ni siquiera un buenos días? está bien, lo que quiero es irme ya de aquí con mi bebé. En ese momento la persona que estaba en el cuarto de al lado se levanta para irse a casa, se veía tan fuerte, tan radiante, caminaba como si nada hubiera pasado y pensé: esto va a ser fácil.

Después de desayunar, llegó mi esposo a relevar a mi cansada madre, por lo que con su apoyo me senté en la cama, no me dolió tanto, creí que podía pararme también, le pedí que me ayudara un poco y al tratar de estirarme sentía como si estuviera partida en dos sin poder erguirme del todo, pero eso no era nada, aún podía caminar un poco doblada, o eso pensé. Al intentar dar un paso sentí que mi cuerpo se volvía una gelatina y todo empezó a ponerse oscuro, estilo vintage como filtro de instagram, entonces me desvanecí, no me desmayé pero poco me faltó, quien me manda hacerme la fuerte.

Llega la enfermera a preguntar qué había pasado, mi esposo le cuenta el incidente y dice: Si no caminas, no te vas, lo vuelves a intentar después de la comida. Bah! enserio? ni un “ánimo chica tu puedes, es normal?” ¿Por qué la vida me castiga con esta enfermera?, entonces me pone el medicamento para el dolor en la intravenosa con un goteo extremadamente rápido y empieza a arderme la mano, como si me pasara ácido por las venas, fueron 10 minutos largos donde tenía que darme pequeños golpecitos en la vena para aminorar el dolor. Ahí si me dijo que era “normal” que ardiera un poco, pero ya que pregunté.

También a su cargo otra mujer, la misma a la que le detenían el parto cuando estábamos en la sala de labor, resulta que era su quinto embarazo y el bebé nació de 28 semanas. La enfermera y otras platicaban de su caso como si las que estábamos adentro no pudiéramos escucharlas, hasta se reían del número de hijos que tenía y que para coronar el chisme no había aceptado ponerse el DIU. Que maleducas e irrespetuosas.

Por suerte, el reloj marcó las 2pm y el cambio de turno siguiente fue miel sobre hojuelas, pues la siguiente enfermera era…

Continuará…

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De la estancia en el hospital y otros males Opus I

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Cuando Emma nació y la llevaron al cuarto junto conmigo, empezó oficialmente mi vida de madre. Eran las 10:00 de la noche y yo no sabía, pero gran parte de mi familia estaba en la sala de espera ansiosos por entrar a conocer a la niña, no les importó que yo estuviera recién operada, eso sí con mi cicatriz de bikini, pero abierta de todas formas, pues querían verla a ella, no a mi, a ella. Así que las visitas no me importaron mucho a esa hora, yo estaba fresca como una lechuga gracias a la “ayudadita” que me dio el señor epidural, tampoco había tenido contracciones, así que lo único que me pesaba era que no podía sentarme o ponerme de lado o, ahora que lo pienso, moverme en general.

La rutina fue más o menos la misma, caminaban directo a la cunita de la bebé, la cargaban y hacían las preguntas de rigor:

¿Cuánto pesó? ¿Cuánto midió? ¿Ya comió? ¿A quién se parece?

para seguir conmigo:

¿Cómo te fue? ¿Qué se siente ser mamá? ¿Te duele la cesárea?

Uno a uno se iban relevando, pues por alguna razón en la seguridad social mexicana sólo puede haber dos visitas a la vez, tu acompañante de toda la noche y alguien que llegue a verte, así que no fue tan pesado. Para la visita número 10, mi esposo y orgulloso padre empezó a responder las preguntas mientras yo, tal vez tomaba una siesta, pues no recuerdo haber visto a los demás.

Mi esposo quería quedarse esa noche conmigo, pero siendo primerizos y viendo que la bebé se quedaría totalmente a nuestro cargo, preferí que fuera mi madre la que me acompañara, pues la experiencia me daba más seguridad en esos momentos que todo el amor que podía profesarme el nuevo padre. Así que con todo el dolor de su alma, se retiro a nuestra casa a ordenar todo para cuando saliéramos de ahí, pues decían las malas lenguas que sería al día siguiente.

De esa manera nos quedamos mi madre y yo con la enfermera que decidió darle leche de fórmula mientras yo dormía, sin nuestro consentimiento, alegando que como tenía otro bebé en el cuarto de al lado para el que tenía autorizada fórmula, aprovechaba para darle a los dos de una sola vez. En ese momento no me molesté tanto porque el medicamento me tenía un poco adormecida, menos mal que se la dieron con vasito y no con biberón, no obstante yo seguía pegándomela al pecho para que comiera un poco. Me salía apenas unas gotitas de calostro y de verdad que llegue a pensar que no iba a dar leche, si no hubiera leído tantas cosas prolactancia, hasta ahí hubiera llegado, suerte que las tuve a ustedes durante el embarazo.

La primera noche fue ideal, la nena despertaba cada 3 horas para cambio de pañal y comer, lo peor empezó a las seis de la mañana cuando…

Continuará el siguiente lo que callamos las madres

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Larga vida a… la lavadora!

larga vida a2Estrenamos sección de los jueves, se trata de larga vida a.. un homenaje a todas las personas cosas o situaciones que facilitan mi paso por la maternidad. En esta ocasión hablaré del electrodoméstico más útil de mi casa, el mejor regalo que me ha dado mi madre, la cosa más ruidosa pero también más aguantadora, ésta que no se ha descompuesta una sola vez, si, adivinaron es mi amada lavadora.

La lavadora es un aparato electrodoméstico que sirve para, como su nombre lo indica, lavar la ropa o cualquier cosa que se nos ocurra, se inventaron, para bien de la humanidad en el año de 1691 por alguien que, respondiendo a las necesidades de las madres abnegadas que se pasaban las horas del día tallando las prendas de vestir sin poder hacer nada más, decidió crear a mi aliada número uno y darnos más tiempo para vivir.

Como toda madre, diré que mi lavadora es especial, se desconoce su origen, pues fue adquirida de segunda mano por mi adorada madre y utiizada por ella por nada más y nada menos que 10 años. Después, al casarme, decidió que ya era tiempo de modernizarse y mientras ella se compraba una moderna, ésta paso a mis manos para hacerme compañía en días difíciles. Si, es verdad que tengo que llenarla “a mano” cada vez que va a lavar o  enjuagar, pero ha sobrevivido a tanto, que ya lleva el apellido de la familia.

Una vez, en cuestión de un mes, pasamos nada más y nada menos que por tres lluvias torrenciales, con viento y todo que duraban unas 15 horas cada una. Como es muy pesada no pudimos meterla a la casa, tampoco teníamos algo para taparla, así que aguantó ahí afuera estoicamente las tormentas de la vida, un día después volvió a encender como toda una heroína.

Está de más decir que la amo porque me libra de tallar los pantalones sucios de mi esposo o las sábanas de mi cama, en cambio lo único que hago es meter las prendas, llenarla de agua, ponerle jabón y listo! tiempo libre para cocinar, lavar trastes o darle de comer a la nena. Todos felices y contentos con ropa limpia.

Por eso y muchas cosas más deseo larga vida a… mi amada lavadora!

¿Y tú, amas a tu lavadora?

Cómo se aprende a ser padre sin haber tenido uno

como ser padre

Cada día mi esposo me soprende más en esta nueva faceta de nuestras vidas. Emma llegó cuando teníamos 35 meses de casados y cambió para siempre nuestra forma de ver las cosas. Por un lado, siguiendo el ejemplo de mi madre tenía una idea más o menos de lo que una mamá hace por su hija y su familia, darles amor, cantarles, arrullarlos, planear menús nutritivos, etc pero no estaba segura si él sabría que hacer pues nunca tuvo una figura paterna presente en su hogar.

Regularmente los patrones sociales se siguen por imitación, los roles de las personas también, pero en el caso que no exista una referencia positiva ¿qué pasa? , se tiene que empezar desde cero si se quiere lograr algo, no hay de otra. De nada vale lamentarse si se tiene que asumir algo para lo que no estamos preparados ni física ni psicológicamente. A pesar de que él tuvo una infancia feliz sin tener a su padre cerca, nunca le hizo falta, o por lo menos eso argumenta él, aunque yo no me lo creo mucho, pues yo no sé que haría sin mi padre que aún se levanta a medianoche si le pido agua y me da miedo pararme.

Lo he observado muy de cerca este primer mes y está totalmente enamorado de su hija, trata de estar cerca todo el tiempo, le ha pintado su cuarto de color rosa, a pesar de que no era el color de mi elección, nació de su corazón elegir ese tono de pintura, lo dejé, pues es un regalo que desea darle a su bebé, la carga, le cambia el pañal, la baña, ha elegido su ropa varias veces, incluso he escuchado que platica con ella diciéndole cuánto la ama y que nunca la va a dejar. Eso hace que se me llenen los ojos de lágrimas, no de tristeza, sino de alegría y ternura. Me lo imagino deseando escuchar esas palabras siendo niño, muy en el fondo de su corazón esperando recibir un gesto de adoración de parte de su padre y se me parte el alma. Pero me alegra mucho saber que aunque hay muchas personas que crecieron sin figura paterna que siguen el mismo patrón de abandono, él no lo quiere así, desea ser todo lo que él no tuvo, seguir el ejemplo de los buenos papás que ha visto a su alrededor, no le da pena salir del salón a calmar a su hija cuando llora durante las clases de la Iglesia, ni levantarse a las 3am a cambiar un pañal.

Sus ojeras lo dicen todo, es un padre entregado que está aprendiendo cómo criar a una hija siguiendo los dictados de su corazón, que sin duda, es el mejor maestro.

Los amo a ambos.

Más fotos como esta las puedes ver siguiéndome en Instagram @mamaymaestra y facebook.

De cuando tus amigos descubren tu blog

En mis años mozos, hace unos 7 u 8 años descubrí el mundo de los blogs gracias a una compañera que abrió uno y lo publicitaba alegremente en su mensaje personal del messenger, que por cierto extraño taaanto, pero esa es razón de otra entrada.

Entonces un buen día se me ocurre abrir uno, total, siempre me ha gustado escribir y fanfarronear acerca de las cosas de la vida, además ya tenía una cuenta en blogspot (si, alguna vez fui del lado oscuro) y se veía fácil. Así que lo empecé, no escribía tan seguido, tal vez una vez cada dos semanas y comentaba en el blog de mi compañera y en otros que me habían parecido interesantes.

En ese entonces no conocía twitter o no existía? mucho menos facebook, así que el contacto siempre era casual y tenías que entrar a tu blog para ver si alguien había comentado algo, emocionante.

¿De qué escribía? de la escuela, mis miedos, la música, mi visión de la vida en general… está bien, está bien, escribía del chico que me gustaba y como es que no me hacía caso, también llegué a escribirle relatos cortos y uno que otro poema… que pena jajaja

Así duró 1 año y medio. Mis amigos de la vida “real” no sabían nada de mi blog, no tenía porque decírselos, total, es algo personal. Pero me descubrieron.

¿Cómo? realmente nunca lo supe, todo fue así como que un día en el messenger uno de mis mejores amigos empezó a decirme algo sobre un post de mi blog, no sospeché nada pues me pareció de lo más inocente, pero cuando citó mis palabras exactas me dio un escalofrio.

¿Cómo sabes eso? – pregunté

No sé, ¿Será que llevo unas dos horas leyendo tu blog secreto?- me dijo

D: #correcomogallinasincabeza

Y no había escrito nunca nada malo de nadie, simplemente había desnudado mis sentimientos en ese blog, que hasta me daba pena que alguien más viera tan dentro de mi.

No volví a escribir tan libremente y es que el saberte “leída” por alguien de la vida 1.0 te quita libertad, por lo menos a mi.

Pero el blog siguió ahí unos años más, intacto, como recuerdo de lo que algún día fui. Hasta que en una clase, uno de mis alumnos me dijo:

-Profe, encontré su blog, muy bueno eh?

-¿Cómo sabes que es mío?

-Fácil, usted es maestra y se llama así, además toca este instrumento….

-Malaya la hora.

Cabe mencionar que mi blog  “secreto” murió esa misma noche y ahora alguien más tiene el mismo dominio, pobre, espero que nadie descubra su blog jaja.

Mis miedos escondidos

Han llegado las 40 semanas de embarazo y no hay señales de que esta bebé quiera nacer, tengo contracciones pero muy aisladas sin dolor, pero nada más. Todo mundo pregunta si ya nació, si me voy a quedar para muestra, que si se me está pasando el parto y eso, aunque pensaba que no me afectaba, he descubierto que si.

Muchas veces en mi vida me he revelado a mí misma miedos que tenía escondidos en lo más profundo. Mi naturaleza es ser una persona algo perfeccionista, un tanto ansiosa, nerviosa y a veces algo extrema con el fin de que las cosas que me propongo salgan bien, todo dentro de la legalidad, no se preocupen. Lo heredé de mi madre, estoy segura y sé que esta parte de nuestra personalidad nos ha causado mucho dolor a ambas en nuestras vidas, pero ella ha aprendido a lidiar un poco con eso y yo, a esconderlo en lo más profundo, sin darme cuenta.

Hay muchos ejemplos que podría dar, pero los que más me han impactado son 2.

El primero, cuando estaba haciendo mi tesis de la licenciatura en educación especial, llevaba más de 6 meses trabajando en un documento sin pies ni cabeza, mi asesora no decía nada pues confiaba en mis dotes de buena estudiante y que poco a poco tomaría forma, pero no era así, el tiempo avanzaba y el trabajo era absurdamente inútil. Empecé a estresarme, ponerme muy ansiosa y entre tanto descubrí que tenía miedo a que mi trabajo no superara las expectativas de mis evaluadores, siempre había sacado buenas calificaciones y temía decepcionar a las personas. Cuando supe esto, después de muchas semanas de introspección y desahogo, yo lo llamaba mis periodos de dudas existenciales, un buen amigo me ayudó a retomar el rumbo como más me gusta, con un método paso a paso para elaborar mi trabajo. Funcionó perfecto, terminé en 1 mes lo que no hice en muchos y estuve satisfecha.

El segundo, cuando intentábamos quedar embarazados. Esta historia ya la conté en este post y se resolvió cuando entendí lo que pasaba, estaba preocupándome demasiado. Me ocupé en otras cosas y aquí estamos ahora.

Al día de hoy y después de aullarle toda la noche a la luna llena, de verdad fue lo único que me faltó jaja, amanecí decepcionada y sin señales de parto. Después de tuitear lo ocurrido, me llega un mensaje que me hizo reflexionar (gracias Vivi) y empiezo a comprender que realmente no me siento preparada para el parto, tengo mucho miedo que  algo le pase a mi bebé e inconscientemente siento que está mejor dentro de mi, además tengo la presión de entregar unas cosas del trabajo… y demás.

Tengo que aprender a relajarme un poco, dejar la casa tirada, los papeles sin entregar, los posts sin programar, pero todo eso va poco a poco.

Aclaro que no estoy tan loca como antes, he mejorado, he aprendido a dejar cosas, pero aún me cuesta trabajo, supongo que esto será de toda la vida, pero por ahora lo haré por mi bebé, para ayudarle a que nazca, ella tiene que saber que me muero de ganas de tenerla en mis brazos y que todo va a salir bien. Si no tengo confianza yo, ¿Cómo podré transmitirsela a ella?

Por cierto les recomiendo este artículo que me pasaron: El reflejo de eyección materno-fetal.

Celos de otras embarazadas?

 

Como he contado antes, en el que fue para nosotros un largo camino de casi 2 años para concebir a nuestra bebé llegué a desarrollar un recelo terrible hacia aquellas personas que quedaban embarazadas, especialmente a las que no lo estaban buscando.

Supongo que era parte del proceso “por qué tu si y yo no?” pero lo peor de todo es que se me ha quedado esa fea costumbre.

Yo esperé hasta la semana 20 para anunciar en faceboo

k nuestro embarazo. Obviamente familiares cercanos y amigos lo sabían desde mucho antes, pero fue así porque yo tenía mucho miedo de tener un aborto, aunque sigo teniendo miedo a que pase algo malo durante el parto, pero la bebé tiene más posibilidades de sobrevivir ahora. Pero entonces veo que todo mundo anuncia su embarazo en facebook a las pocas semanas y reciben miles de felicitaciones con comentarios, entonces siento… celos? no sé, un sentimiento que no debe ser.

 

Ya tengo a mi bebé, qué más puedo pedir? pero sigo sintiendo esos celos cuando alguien más anuncia su embarazo.

Tal vez es un poco de envidia, siempre he sentido que no tengo muchos amigos o que no he sido muy popular, al contrario de otras personas que reciben cientos de notificaciones y felicitaciones en este tipo de eventos.

Pero no me malinterpreten, esta entrada es más una página de mi diario personal, de esas imperfecciones que no hablas de frente con nadie. Que sientes, pero sabes que está mal sentir. Y no les deseo el mal, simplemente a veces me gustaría ser la única, tener mi momento.

Este sentimiento ha disminuido mientras avanzan los meses, me he esforzado realmente  y sólo pasa con los que conozco personalmente (de las virtuales me alegro sinceramente), sobretodo cuando empecé a leer el albúm que mi amiga llevo a mi baby shower del drama y que todas las asistentes llenaron con sus buenos deseos para Emma.

No he podido pasar de la 2da página sin llorar al leer cosas como estas:

“Aunque no lo creas, te hemos esperado mucho tiempo”

“Estoy segura que serás muy amada por tus padres”

“Eres la bebé más deseada del mundo, no lo dudes”

Creo que es algo que debo seguir trabajando, pero quería escribirlo por si alguien más lo siente sepa que no está sola, que hay alguien más con un desorden emocional similar, pero que está trabajando en ello.