#AmoMiBlog (11): Dificultades cuando decides portear

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Una semana más en este maravilloso carnaval preparado por Vivi de Soymamá blog donde presentamos las entradas más significativas de la semana en nuestro blog.

En esta ocasión les traigo una reflexión acerca de lo que me he encontrado con la gente cuando ve que he decidido portear a mi hija, es más a mi marido también le han dicho algo. ¿Te gustaría saber qué pasó? Haz click en la imagen para saberlo:

3 situaciones

 

Tres situaciones a las que te enfrentarás si decides portear

3 situacionesHace dos años, cuando nació mi sobrino, escuché por primera vez el término portear, a decir verdad me pareció una barbaridad y cosa de hippies.

-¿Traer al bebé encima todo el tiempo?-

-¿Rebozos? Eso ya no se usa!-

-Por eso se malcrían los niños! – son algunas de las cosas que admito haber pensado en aquel momento, pero, con el paso del tiempo y al verificar que cargar a un bebé en brazos era muy cansado y los niños definitivamente odian estar en la carreola o en la cuna, empecé a cambiar mi forma de ver el asunto. Empecé a investigar por internet, encontrando muchos artículos y tiendas donde comprar portabebés ergonómicos, así como una serie de posts describiendo las maravillas del porteo: lloran menos, ayuda a la digestión y expulsión de gases, duermen mejor y están cómodos pues están cerquita de la persona que más aman en el mundo, su madre. Fue entonces cuando me convencí y decidí que deseaba portear a mis hijos, cuando los tuviera. La decisión fue fácil, lo difícil es a lo que te enfrentarás después.

Cuando nació Emma encargamos un rebozo materno Ama´kita color chocolate para nosotros (mamá y papá) y uno rojo para los abuelos. Esperamos con gran emoción que llegaran para empezar a usarlos, pues la bebé demanda mucho nuestra atención y queríamos estar con ella pero seguir cumpliendo con algunas responsabilidades que tenemos. Por fin llegó el día, revisamos los videos que vienen con el rebozo y pedimos asesoría a la líder local de la Liga de la leche, que con gusto nos dio una demostración de cómo utilizarlo, salimos muy contentos de ese encuentro porteando a nuestra hija, sin saber las situaciones a las que nos tendríamos que enfrentar.

1. Las personas te miran como si estuviéras haciendo algo extraño.

El primer día de porteo fui a visitar a una amiga que vive cerca de mi casa. Caminé con la niña en el rebozo, sintiéndome fresca y libre, ella venía dormida muy tranquila. La gente que me iba encontrando en el camino me miraba de una manera peculiar, fijamente y con los ojos bien abiertos, como si no pudieran creer lo que estaban viendo. Lo mismo pasó con mi amiga, noté un poco de desdén en su mirada, como diciendo “eso de cargar a los niños así es muy raro”. No entiendo esas miradas, si hasta hace unas décadas era la única forma de llevar a los niños y sigue siendo la más natural.

2. Los comentarios negativos no se harán esperar.

Desde “vas a encogerle las piernas a la niña” “Se te va ahogar” “Así nunca querrá caminar” hasta el “te va a hacer daño en la espalda”  todo mundo tiene un comentario que hacer sobre el daño que le puedes hacer a tu bebé, no creen que uno investiga muy bien antes de empezar a utilizar un producto ni que el porteo no es algo de hippies, es parte de un estilo de vida. Está de más decir que muchos de estas opiniones pueden venir de familiares o amigos, lo cual hace que las relaciones personales puedan complicarse.

3. Te buscan alternativas para cargar a tu hijo, con el fin de que dejes de portear.

Increíble pero cierto, al saber que hemos decidido portear, nos han regalado una carreola, un portabebé de plástico, se han ofrecido a cargar a la bebé por horas o a llevarnos a casa en el auto, porque saben que de esa manera no portearemos. Es algo muy duro de creer, pero la gente lo hace, sus razones tendrán, pero creo que un pedazo de tela y la decisión de unos padres no tiene por qué trastornarle la vida a las personas que no cargan al bebé en su espalda.

Mi consejo para todos los padres que han decidio portear es que se mantengan firmes en sus ideas. Es nuestra primer semana con el rebozo y ya nos hemos enfrentado a estas tres situaciones muchas veces, menos mal que tengo el apoyo de mi esposo, sin él tal vez habría flaqueado y decidido dejar al rebozo de lado por temor a la crítica social, pero puedo decir que hasta hoy no me importan las miradas curiosas en la calle, los comentarios jocosos de la gente ni la insistencia porque la saque de su rebozo, simplemente sonrío y asiento con la cabeza, que la gente hable lo que quiera, mi bebé y yo estaremos cerquita la una de la otra fortaleciendo nuestros lazos de amor, hasta que el peso nos separe.

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