Tutorial: Cómo personalizar etiquetas para chocolates (fácil y económico)

hago usted mismo

El domingo pasado fue la bendición en la Iglesia de mi pequeña hija. En nuestra religión los niños no son bautizados de pequeñitos, sino hasta la edad de responsabilidad, pues creemos que “Los hombres serán castigados por sus propios pecados y no por la transgresión de Adán”, por lo que, los bebés son sólo presentados y bendecidos en un momento especial de la reunión sacramental del domingo. Principalmente el padre, acompañado de otros varones le dan un bendición para toda su vida y como tradición de mi familia los llevamos vestidos de blanco. También regalamos chocolates a los familiares y amigos más cercanos festejando el nacimiento, así como la bendición.

En esta ocasión, decidimos personalizar las etiquetas de los chocolates para darles un toque más especial a los mismos. Cotizamos en varios lugares y la verdad que salía muy caro mandarlos hacer, por lo que con un poco de ingenio y la plantilla adecuada, decidimos hacerlos nosotros mismos.

Material:

  • Hojas blancas.
  • Impresora con tinta.
  • Plantilla de etiqueta hecha con el programa Publisher, ésta es la mía.
  • Chocolates tipo lingote de oro.

1. Quita todas las etiquetas originales de los chocolates, nosotros utilizamos unos marca Nikolo (en México) pues son los más buenos, bonitos y baratos.

chocoperson2

2. Personaliza la plantilla con las letras y el fondo que deseas e imprímela, especificando  a la hora de imprimir que deseamos que salgan dos etiquetas por cada hoja blanca tamaño carta.

3. Recortamos las nuevas etiquetas y las pegamos a los chocolates, tal cual estaban las anteriores.chocolatesperson

 

Listo! Chocolates personalizados, muy económicos! Costo aproximado por 60 chocolates ($250 pesos)

 

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La maternidad de la A a la Z: A de aprovechar

Esta semana me uno al carnaval de blogs la maternidad de la A a la Z, más que como carnaval, como un medio para tener un pequeño diccionario con todas las sensaciones, experiencias, ideas y una que otra queja que me ha traído el ser madre desde hace poco más de un mes. Empezaré por el principio, la letra A y como le decimos a los niños “a de…?” para que digan la primer palabra que se les ocurra que inicie con esa letra, yo respondo ” a de aprovechar” pues es en lo que pienso todo el tiempo desde que soy mamá de la pequeña Emma.

Según la RAE el término aprovechar significa:.

1. tr. Emplear útilmente algo, hacerlo provechoso o sacarle el máximo rendimiento. Aprovechar la tela, el tiempo, la ocasión.

2. tr. p. us. Hacer bien, proteger, favorecer. U. t. c. intr.

3. intr. Dicho de una cosa: Servir de provecho.

4. intr. Adelantar en virtud, estudios, artes, etc. U. t. c. prnl.

5. intr. Mar. Orzar cuanto permite la dirección del viento reinante.

6. prnl. Sacar provecho de algo o de alguien, generalmente con astucia o abuso. Se aprovechaba DE su posición.

Creo que fácilmente he utilizado esta palabra en todas sus definiciones, exceptuando obviamente la número cinco referente a los barcos (por cierto qué es orzar?). Desde que nació Emma, pasado el cúmulo de emociones que me invadió no dejo de aprovechar. Los consejos bienintencionados de la familia y amigos indicaban que debería aprovechar el tiempo para descansar lo más que pudiera los primeros meses. Al principio no hice mucho caso y traté de seguir mi vida normal, pero el cansancio empezó a pasar factura alrededor del día 3, llegó un momento que no podía más, por lo que decidí tomar el consejo de las matriarcas y aprovechar que mi hija dormía para hacerlo yo también. Hasta la fecha puedo decir que por lo menos una de sus siestas la tomamos juntas, es la única manera de aguantar toda la jornada con energía nocturna.

Otra cosa que me aconsejaron aprovechar fue la ayuda durante el puerperio o cuarentena (que terminó ayer), mi madre se ofreció amorosamente a cuidar de nosotras en su casa por un tiempo, alimentándonos, dejándonos descansar, cuidadando a la pequeña mientras me bañaba y hasta trayéndome las noticias del mundo exterior. No saben cuanto agradezco el tener a mi madre en mi vida, aprender de ella y aprovechar de su iniciativa servicial. Ahora entiendo el amor incondicional que me tiene, todas las noches que pasó en vela cuidándome, todo el cansancio que debe traer encima con los años de medio dormir, porque ahora mismo siento que yo lo haría por Emma. En días pasados tuve que entregar unos pendientes del trabajo a pesar de estar de baja por maternidad y tuve que aprovechar cada segundo del día que la nena dormía para escribir informes o estudiar, fue duro, pero muy en el fondo sé que siempre será así, que, como mi madre, ahora tendré que despertarme antes y dormir después que todos si quiero hacer todas las cosas que deseo. Se me han presentando muchas oportunidades que deseo aprovechar, pero deseo no perderme siguiendo la meta de darle una vida mejor a mi hija, espero que tenga todo lo que necesita, sin embargo sé que lo que más seguridad le brindará es tener a su madre cerca, por lo que me lo pienso dos veces antes de aceptar oportunidades importantes.

Deseo aprovechar cada minuto de su crecimiento pues sé que no será así de pequeña todo el tiempo,  veces me quedó mirando sus ojitos grandes, sus manos, sus piecitos, intentando grabar esas imágenes en mi mente, para que no se vayan nunca. Quiero aprovechar el tiempo, sin que la circunstancias se aprovechen de mi y me alejen de mi bebé.

¿Te has sentido igual alguna vez?

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Tres situaciones a las que te enfrentarás si decides portear

3 situacionesHace dos años, cuando nació mi sobrino, escuché por primera vez el término portear, a decir verdad me pareció una barbaridad y cosa de hippies.

-¿Traer al bebé encima todo el tiempo?-

-¿Rebozos? Eso ya no se usa!-

-Por eso se malcrían los niños! – son algunas de las cosas que admito haber pensado en aquel momento, pero, con el paso del tiempo y al verificar que cargar a un bebé en brazos era muy cansado y los niños definitivamente odian estar en la carreola o en la cuna, empecé a cambiar mi forma de ver el asunto. Empecé a investigar por internet, encontrando muchos artículos y tiendas donde comprar portabebés ergonómicos, así como una serie de posts describiendo las maravillas del porteo: lloran menos, ayuda a la digestión y expulsión de gases, duermen mejor y están cómodos pues están cerquita de la persona que más aman en el mundo, su madre. Fue entonces cuando me convencí y decidí que deseaba portear a mis hijos, cuando los tuviera. La decisión fue fácil, lo difícil es a lo que te enfrentarás después.

Cuando nació Emma encargamos un rebozo materno Ama´kita color chocolate para nosotros (mamá y papá) y uno rojo para los abuelos. Esperamos con gran emoción que llegaran para empezar a usarlos, pues la bebé demanda mucho nuestra atención y queríamos estar con ella pero seguir cumpliendo con algunas responsabilidades que tenemos. Por fin llegó el día, revisamos los videos que vienen con el rebozo y pedimos asesoría a la líder local de la Liga de la leche, que con gusto nos dio una demostración de cómo utilizarlo, salimos muy contentos de ese encuentro porteando a nuestra hija, sin saber las situaciones a las que nos tendríamos que enfrentar.

1. Las personas te miran como si estuviéras haciendo algo extraño.

El primer día de porteo fui a visitar a una amiga que vive cerca de mi casa. Caminé con la niña en el rebozo, sintiéndome fresca y libre, ella venía dormida muy tranquila. La gente que me iba encontrando en el camino me miraba de una manera peculiar, fijamente y con los ojos bien abiertos, como si no pudieran creer lo que estaban viendo. Lo mismo pasó con mi amiga, noté un poco de desdén en su mirada, como diciendo “eso de cargar a los niños así es muy raro”. No entiendo esas miradas, si hasta hace unas décadas era la única forma de llevar a los niños y sigue siendo la más natural.

2. Los comentarios negativos no se harán esperar.

Desde “vas a encogerle las piernas a la niña” “Se te va ahogar” “Así nunca querrá caminar” hasta el “te va a hacer daño en la espalda”  todo mundo tiene un comentario que hacer sobre el daño que le puedes hacer a tu bebé, no creen que uno investiga muy bien antes de empezar a utilizar un producto ni que el porteo no es algo de hippies, es parte de un estilo de vida. Está de más decir que muchos de estas opiniones pueden venir de familiares o amigos, lo cual hace que las relaciones personales puedan complicarse.

3. Te buscan alternativas para cargar a tu hijo, con el fin de que dejes de portear.

Increíble pero cierto, al saber que hemos decidido portear, nos han regalado una carreola, un portabebé de plástico, se han ofrecido a cargar a la bebé por horas o a llevarnos a casa en el auto, porque saben que de esa manera no portearemos. Es algo muy duro de creer, pero la gente lo hace, sus razones tendrán, pero creo que un pedazo de tela y la decisión de unos padres no tiene por qué trastornarle la vida a las personas que no cargan al bebé en su espalda.

Mi consejo para todos los padres que han decidio portear es que se mantengan firmes en sus ideas. Es nuestra primer semana con el rebozo y ya nos hemos enfrentado a estas tres situaciones muchas veces, menos mal que tengo el apoyo de mi esposo, sin él tal vez habría flaqueado y decidido dejar al rebozo de lado por temor a la crítica social, pero puedo decir que hasta hoy no me importan las miradas curiosas en la calle, los comentarios jocosos de la gente ni la insistencia porque la saque de su rebozo, simplemente sonrío y asiento con la cabeza, que la gente hable lo que quiera, mi bebé y yo estaremos cerquita la una de la otra fortaleciendo nuestros lazos de amor, hasta que el peso nos separe.

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DIY: Móvil Octaedro Montessori (fácil y económico)

lunes estimulación

Lo prometido es deuda y como pienso empezar a reunir un poco mis dos blogs (éste de maternidad y el de educación) empezaré a postear aquí los “Do it yourself” o “Hazlo tu mismo” de los móviles Montessori que estoy haciendo para mi bebé.

El primero de las series es el móvil Munari, pueden ver cómo lo hice : DIY Móvil Munari (fácil y económico).

Este corresponde al segundo paso, cuando los niños ya pueden estimular su vista a través de colores, después de prepararse con el Munari que es en blanco y negro. Como su nombre lo dice, se trata de tres octaedros o diamantes, cada uno de un color diferente, pero del mismo tamaño. Los colores son rojo, amarillo y azul.

Según Montessori para los primeros meses, los móviles ayudan a que los bebés desarrollen las habilidades para explorar el mundo visualmente. Gradualmente el niño empieza a enfocar su ojo en un objeto de movimiento y percibe la noción de color y profundidad. Los móviles se cambian cada dos semanas para que el infante con el fin de ir progresando en el conocimiento visual poco a poco. Por eso el primer móvil (Munari) es en blanco y negro con formas geométricas para diferenciar luz y oscuridad, después viene el octaedro para empezar a diferenciar los colores, iniciando por los primarios. (vía Montessori from the Start)

la foto 4

Materiales:

  • Papel lustre rojo, amarillo y azul (aproximadamente medio metro de cada uno).
  • Cartulina u hoja opalina (gruesa) para pegar el papel y hacerlo resistente.
  • Patrón imprimible para hacer el octaedro, puedes usar éste.
  • Tijeras y pegamento.
  • Cuerda o hilo para colgar los diamantes.

Pasos a seguir:

  1. Copia el patrón en el papel lustre y repasa los dobleces para que queden marcados.la foto 1
  2. Pega el papel lustre en cartulina u opalina gruesa y vuélvelo a recortar.la foto 2
  3. Dobla por donde se indica y pega las pestañas.la foto 3
  4. Listo! ahora sólo agrega cuerda o hilo  y cuelga tu móvil, recuerda ponerlos a tres alturas diferentes.

Es muy fácil de hacer y super económico, los móviles que venden ya hechos cuestan alrededor de 50 dólares, en este caso sólo gastamos $40 pesos mexicanos y 1 hora de tiempo.

la foto 4

Te ha gustado el tutorial? Alguna vez has hecho móviles para tus bebés?

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La llegada de Emma (VII): Juntas para siempre

Esta historia es una continuación de

 La llegada de Emma (I): Pasando las 40 semanas

La llegada de Emma (II): Cumpliendo 41 semanas.

La llegada de Emma (III): La inducción del parto

La llegada de Emma (IV): El ginecólogo chopper

La llegada de Emma (V): Preparación para la cesárea

La llegada de Emma (VI): La temida cesárea

Tardaron un poco en cerrar la operación y cuando por fin lo hicieron el doctor me informó que todo había salido perfecto, que tenía cicatriz de bikini, es decir horizontal y que eso me permitiría usar traje de baño en verano. En tono de broma le dije: Entonces me dejó como Niurka? todos en el quirófano se rieron. Aunque no entendí, entonces si quedé o no? ustedes qué creen?

Me pasaron a la sala de recuperación donde estábamos un señor anciano y yo. El señor gritaba de cuando en cuando, yo seguía temblando. La enfermera de esa área me dijo que tenía que mover las piernas para que me pasaran a un cuarto donde me dejarían estar con mi bebé. El tiempo pasó lentamente y conforme pasaba la anestecia sentía un dolor inmenso en la herida que solo el ketorolaco podía calmar.

2 hrs después me trajeron a la bebé para que le diera de comer, pues lloraba inconsolablemente (lo cual suele hacer), fue un momento maravilloso, ni siquiera me pude sentar, pero sentir que ella podía alimentarse de mi, que sabía dónde estaba la comida me hizo pensar que estábamos unidas. El momento se prolongó media hora, después se la llevaron de nuevo, pero no por mucho tiempo.

A las 10:00pm estaba en mi cuarto con la bebé y mi esposo. Me sentía en un sueño, ahí está mi chiquita, mi hermosa y pequeña Emma, que aunque nos hayan separado al nacer por las razones que sean no me siento triste, pues ahora estaremos juntas por siempre.

Te amo hija.

La llegada de Emma (VI): La temida cesárea

Esta historia es una continuación de

 La llegada de Emma (I): Pasando las 40 semanas

La llegada de Emma (II): Cumpliendo 41 semanas.

La llegada de Emma (III): La inducción del parto

La llegada de Emma (IV): El ginecólogo chopper

La llegada de Emma (V): Preparación para la cesárea

Y ahí estaba yo, acostada en posición de pollo en vitrina, piernas flexionadas y brazos extendidos en forma de cruz. No sentía nada debajo de mi cintura y tampoco podía ver, así que no sabía que hacer. Miré hacia el techo, solo estaban las luces del quirófano, a mi derecha el señor epidural y a mi izquierda la enfermera que solo estaba sentada leyendo mi expediente. Lo único que se me ocurrió fue orar para que todo saliera bien, nunca pensé que iba a morir, pero si lo hacía quería que mi hija estuviera bien y que mi esposo no se volviera a casar porque entonces vendría del más allá a jalarle los pies en la noche, si, todo eso piensa uno cuando está en “la plancha” jaja. 

Para mi buena suerte, señor epidural me sacó plática, no recuerdo de que, pero de cuando en cuando me decía que me estaban haciendo.

-Ya te están abriendo-

-Vas a sentir un poco de presión, van a sacar a la bebé-

La música seguía sonando de fondo, canciones de rock en español, Maná, El tri, los fabulosos cadillacs. La enfermera empezó a preguntarle al doctor sobre su consultorio particular donde hace inseminaciones artificiales y así sin más, le dio presupuestos e información. Me dieron ganas de decir: Oye! que aquí está pasando algo importante y ustedes hablando de otra cosa, es el nacimiento de m hija!, pero no lo hice, estaba demasiado “feliz” supongo.

Sentí que me aplastaban la panza, bueno, no lo sentí exactamente pero sabía que lo estaba haciendo, no recuerdo el nombre de la maniobra pero estoy segura que eso hicieron, en eso, suena una canción memorable, que marcará mi vida por siempre por su contenido cultural y profundo, bueno no, pero es la que estaba cuando por fin salió la nena, a que no adivinan:

Así es, Magneto presente en los mejores eventos.

-Está saliendo la bebé-

Un llanto fuerte…

-Es una niña-

-Acaba de orinar al doctor jaja-

-Viene con el cordón totalmente enredado en un pie!-

-Felicidades, acaba de nacer su niña-

Todo eso escuché en un segundo, traté de levantar la cabeza para verla pero lo único que vi fue la puerta del quirófano abrirse y  uno de los internos salir con un bultito en los brazos, ahí iba mi hija.

La operación siguió con tranquilidad y yo estaba con la zozobra de dónde se habrán llevado a mi hija, ni siquiera la había visto, cuándo volverá? , dónde está? y si se la roban?, el señor epidural que aparte de poner la anestecia se encarga de hacer “felices” a las embarazadas me dijo que no me estresara que en unos minutos la traerían y así fue.

El mismo interno la trajo, toda envueltita y me dio toda la información del nacimiento. Estaba toda hinchadita ella y tenía un lindo gorro blanco con un moñito, que detalle para ser un hospital público. Era la bebé más bonita que he visto en toda mi vida, no podía dejar de observarla. Me preguntó si quería darle un besito y se lo di, quería que me la dejaran pero en mi posición de pollo no podía abrazarla, estaba temblando desde que me pusieron la epidural y era peligroso para la niña, dijeron.

No me quedo más remedio, la separaron de mi otra vez.

Continuará…

La llegada de Emma (V): Preparación para la cesárea

Esta historia es una continuación de La llegada de Emma (I): Pasando las 40 semanas  La llegada de Emma (II): Cumpliendo 41 semanas.

La llegada de Emma (III): La inducción del parto

La llegada de Emma (IV): El ginecólogo chopper

Cuando el ginecólogo chopper me informó que sería una cesárea de emergencia puse la cara de la embarazada de arriba, no podía ser, había hecho todo lo posible por parir natural, la niña estaba de cabeza, no tenía enredado el cordón según los últimos ultrasonidos, ¿Por qué? ¿No hay otra opción?. El doctor me explicó amablemente que si continuaba con la inducción podría darle un paro cardiaco a la bebé con consecuencias fatales, no había otro camino.

Antes de que pudiera  reaccionar, los internos (aprendices de médico) estaban celebrando que tendrían una cesárea, si, ellos necesitan practicar, pero ponerse felices por operar a una mujer? eso es de locos, incluso escuché que se peleaban en voz baja por asistir al ginecólogo en la intervención. Me pareció algo de mal gusto pero ahora que lo pienso es parte de su trabajo y si yo fuera ellos también me hubiera puesto feliz de tener acción en un día tan flojo como ese.

Minutos después, llegó alguien que se presentó como enfermero de quirófano, muy amable, me explicó paso por paso el procedimiento por el que pasaría y con buen humor me preguntó cómo quería mi cicatriz. Me dio dos opciones: De alcancía o de bikini, añadiendo que si escogía la segunda mi esposo tendría que invitarles pastel y pizzas para la cena. En ese momento no capté el chiste, pero reí nerviosamente, cuál era la mejor cicatriz? no sabía.

Alcancía ?

Al parecer ese día todos estaban de buen humor, pues las enfermeras, después de fastidiarme durante las 3hrs que estuve en la sala de labor con que me pusiera el DIU me trajeron la hoja de consentimiento para firmar, me vendaron las piernas, me pusieron un gorrito y me despidieron con una sonrisa.

Llegamos al quirófano número 1, nada que ver con los de Grey´s Anatomy cabe resaltar… este era de color beige y es verdad, las salas de operación tienen las esquinas redondeadas. En el centro estaba una cama y a su alrededor dos banquitos. Me sentaron y un hombre con pijama verde se presentó como el anestecista, o sea el que me pondría la epidural. Inmediatamente simpaticé con él a pesar de su aspecto tosco, tengo una fijación con ese tipo de personas, de la que algún día les contaré en un post jaja, pero no me cayó tan bien cuando le indicó a la enfermera que tendrían que ponerme una nueva vía intravenosa pues la que tenía no le serviría si tiene que hacerme una transfusión sanguínea. Esperen, transfusión? o sea que puedo perder mucha sangre y morir? eso no me lo dijeron. Empecé a sentirme acalorada, ya estaba acostada y necesitaba sentarme, solo un poco, hacía mucho calor, sudaba, el señor epidural me decía que estuviera tranquila que nada pasaría, alcancé a ver la nueva intravenosa y era mucho más gruesa que la que tenía, de nuevo más calor e incomodidad, no podía estar, solo quería sentarme un momento…

Señor epidural me dijo amablemente, bueno, te vamos a ayudar un poco y tomó un medicamento introduciéndolo en mi antigua vía. Inmediatamente me sentí tranquila, pude respirar cómodamente y me dieron ganas de reir jaja como cuando Homero lamía sapos venenosos…

Me pusieron la epidural, la verdad no me dolió nada, sentí unos ligeros golpecitos pero nada del otro mundo. Entró el ginecólogo chopper y preguntó, puedo poner música? dije que sí y empezó a sonar la canción Matador de los Fabulosos Cadillacs, de muy mal gusto, pero en ese momento solo reí.

Continuará…