Tres situaciones a las que te enfrentarás si decides portear

3 situacionesHace dos años, cuando nació mi sobrino, escuché por primera vez el término portear, a decir verdad me pareció una barbaridad y cosa de hippies.

-¿Traer al bebé encima todo el tiempo?-

-¿Rebozos? Eso ya no se usa!-

-Por eso se malcrían los niños! – son algunas de las cosas que admito haber pensado en aquel momento, pero, con el paso del tiempo y al verificar que cargar a un bebé en brazos era muy cansado y los niños definitivamente odian estar en la carreola o en la cuna, empecé a cambiar mi forma de ver el asunto. Empecé a investigar por internet, encontrando muchos artículos y tiendas donde comprar portabebés ergonómicos, así como una serie de posts describiendo las maravillas del porteo: lloran menos, ayuda a la digestión y expulsión de gases, duermen mejor y están cómodos pues están cerquita de la persona que más aman en el mundo, su madre. Fue entonces cuando me convencí y decidí que deseaba portear a mis hijos, cuando los tuviera. La decisión fue fácil, lo difícil es a lo que te enfrentarás después.

Cuando nació Emma encargamos un rebozo materno Ama´kita color chocolate para nosotros (mamá y papá) y uno rojo para los abuelos. Esperamos con gran emoción que llegaran para empezar a usarlos, pues la bebé demanda mucho nuestra atención y queríamos estar con ella pero seguir cumpliendo con algunas responsabilidades que tenemos. Por fin llegó el día, revisamos los videos que vienen con el rebozo y pedimos asesoría a la líder local de la Liga de la leche, que con gusto nos dio una demostración de cómo utilizarlo, salimos muy contentos de ese encuentro porteando a nuestra hija, sin saber las situaciones a las que nos tendríamos que enfrentar.

1. Las personas te miran como si estuviéras haciendo algo extraño.

El primer día de porteo fui a visitar a una amiga que vive cerca de mi casa. Caminé con la niña en el rebozo, sintiéndome fresca y libre, ella venía dormida muy tranquila. La gente que me iba encontrando en el camino me miraba de una manera peculiar, fijamente y con los ojos bien abiertos, como si no pudieran creer lo que estaban viendo. Lo mismo pasó con mi amiga, noté un poco de desdén en su mirada, como diciendo “eso de cargar a los niños así es muy raro”. No entiendo esas miradas, si hasta hace unas décadas era la única forma de llevar a los niños y sigue siendo la más natural.

2. Los comentarios negativos no se harán esperar.

Desde “vas a encogerle las piernas a la niña” “Se te va ahogar” “Así nunca querrá caminar” hasta el “te va a hacer daño en la espalda”  todo mundo tiene un comentario que hacer sobre el daño que le puedes hacer a tu bebé, no creen que uno investiga muy bien antes de empezar a utilizar un producto ni que el porteo no es algo de hippies, es parte de un estilo de vida. Está de más decir que muchos de estas opiniones pueden venir de familiares o amigos, lo cual hace que las relaciones personales puedan complicarse.

3. Te buscan alternativas para cargar a tu hijo, con el fin de que dejes de portear.

Increíble pero cierto, al saber que hemos decidido portear, nos han regalado una carreola, un portabebé de plástico, se han ofrecido a cargar a la bebé por horas o a llevarnos a casa en el auto, porque saben que de esa manera no portearemos. Es algo muy duro de creer, pero la gente lo hace, sus razones tendrán, pero creo que un pedazo de tela y la decisión de unos padres no tiene por qué trastornarle la vida a las personas que no cargan al bebé en su espalda.

Mi consejo para todos los padres que han decidio portear es que se mantengan firmes en sus ideas. Es nuestra primer semana con el rebozo y ya nos hemos enfrentado a estas tres situaciones muchas veces, menos mal que tengo el apoyo de mi esposo, sin él tal vez habría flaqueado y decidido dejar al rebozo de lado por temor a la crítica social, pero puedo decir que hasta hoy no me importan las miradas curiosas en la calle, los comentarios jocosos de la gente ni la insistencia porque la saque de su rebozo, simplemente sonrío y asiento con la cabeza, que la gente hable lo que quiera, mi bebé y yo estaremos cerquita la una de la otra fortaleciendo nuestros lazos de amor, hasta que el peso nos separe.

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DIY: Móvil Octaedro Montessori (fácil y económico)

lunes estimulación

Lo prometido es deuda y como pienso empezar a reunir un poco mis dos blogs (éste de maternidad y el de educación) empezaré a postear aquí los “Do it yourself” o “Hazlo tu mismo” de los móviles Montessori que estoy haciendo para mi bebé.

El primero de las series es el móvil Munari, pueden ver cómo lo hice : DIY Móvil Munari (fácil y económico).

Este corresponde al segundo paso, cuando los niños ya pueden estimular su vista a través de colores, después de prepararse con el Munari que es en blanco y negro. Como su nombre lo dice, se trata de tres octaedros o diamantes, cada uno de un color diferente, pero del mismo tamaño. Los colores son rojo, amarillo y azul.

Según Montessori para los primeros meses, los móviles ayudan a que los bebés desarrollen las habilidades para explorar el mundo visualmente. Gradualmente el niño empieza a enfocar su ojo en un objeto de movimiento y percibe la noción de color y profundidad. Los móviles se cambian cada dos semanas para que el infante con el fin de ir progresando en el conocimiento visual poco a poco. Por eso el primer móvil (Munari) es en blanco y negro con formas geométricas para diferenciar luz y oscuridad, después viene el octaedro para empezar a diferenciar los colores, iniciando por los primarios. (vía Montessori from the Start)

la foto 4

Materiales:

  • Papel lustre rojo, amarillo y azul (aproximadamente medio metro de cada uno).
  • Cartulina u hoja opalina (gruesa) para pegar el papel y hacerlo resistente.
  • Patrón imprimible para hacer el octaedro, puedes usar éste.
  • Tijeras y pegamento.
  • Cuerda o hilo para colgar los diamantes.

Pasos a seguir:

  1. Copia el patrón en el papel lustre y repasa los dobleces para que queden marcados.la foto 1
  2. Pega el papel lustre en cartulina u opalina gruesa y vuélvelo a recortar.la foto 2
  3. Dobla por donde se indica y pega las pestañas.la foto 3
  4. Listo! ahora sólo agrega cuerda o hilo  y cuelga tu móvil, recuerda ponerlos a tres alturas diferentes.

Es muy fácil de hacer y super económico, los móviles que venden ya hechos cuestan alrededor de 50 dólares, en este caso sólo gastamos $40 pesos mexicanos y 1 hora de tiempo.

la foto 4

Te ha gustado el tutorial? Alguna vez has hecho móviles para tus bebés?

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#AmoMiBlog (10) : La temida cesárea

#amo mi blog

Hola! una vez más tenemos estamos presentes en el carnaval de #AmoMiBlog con la historia de mi parto, si ya sé que se las he hecho muy larga pero tenía que dar lujo de detalle! así que los invito a leer, si no lo han hecho, la historia de mi temida cesárea y las locas ideas de mi ginecólogo:

La temida cesárea

Si deseas participar en el carnaval de blogs, sólo añade el link de tu entrada favorita de tu blog de la semana pasada en el siguiente linky:

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La señora misteriosa resuelta

MMMEl Miércoles Misterioso ha vuelto con todo el enigma que lo caracteriza, esta vez presentamos una señora misteriosa que seguramente muchas de ustedes conocen.

señora misteriosaLas pistas fueron:

-Niños jugando

-Símbolo de medicina

-Italia

Nació el 31 de agosto de 1870 en Chiaravalle, provincia de Ancona, Italia, en el seno de una familia burguesa católica. Sus padres fueron Renilde Stoppani y Alessandro Montessori, militar de profesión y hombre muy estricto; sin embargo, en su familia se reconocía el derecho a cierta educación de la mujer.

Estudió ingeniería a los 14 años, luego estudió biología y por último fue aceptada en la Facultad de Medicina de la Universidad de Roma “La Sapienza”. Su padre se opuso al principio pero a pesar de ello terminó graduándose en 1896 como la primera mujer médico en Italia.

 En 1898, en un congreso en Turínexpuso la importancia de la educación y atención a niños con deficiencias mentales y planteó la relación entre el abandono infantil y el desarrollo posterior de la delincuencia.

Entre 1898 y 1900 trabajó con niños considerados perturbados mentalmente. Se dio cuenta de que estos niños tenían potencialidades que, aunque estaban disminuidas, podían ser desarrolladas y que eran dignos de una vida mejor sin representar una carga para la sociedad. En este momento decidió dedicarse a los niños por el resto de su vida. Observó a los niños de una institución para niños “ineducables” jugando con las migajas de la comida, porque no había ningún objeto más en el sitio. Vio que no se las comían, sino que las manipulaban y se dio cuenta de que lo que les hacía falta eran objetos para tocar, que el ser humano tiene necesidad de actividad, de realidad, de cultivar su inteligencia y personalidad.

Principios básicos del método:

  • La mente absorbente de los niños: La mente de los niños posee una capacidad maravillosa y única, tiene la capacidad de adquirir conocimientos absorbiendo. Lo aprenden todo inconscientemente, pasando poco a poco del inconsciente a la conciencia. Se les compara con una esponja, con la diferencia que la esponja tiene una capacidad de absorción limitada, mientras que la mente del niño es infinita.
  • Los períodos sensibles: Se refiere a los períodos en los cuales los niños pueden adquirir una habilidad con mucha facilidad. Se trata de sensibilidades que permiten a los niños ponerse en relación con el mundo externo de un modo excepcional, estos momentos son pasajeros y se limitan a la adquisición de un determinado conocimiento.
  • El ambiente preparado: Se refiere a un ambiente que se ha organizado cuidadosamente para el niño, diseñado para fomentar un mejor aprendizaje y crecimiento. En él se desarrollan los aspectos sociales, emocionales e intelectuales y responden a la necesidades de orden y seguridad. El diseño de estos ambientes se basa en los principios de belleza y orden. Son espacios luminosos y cálidos, que incluyen lenguaje, plantas, arte, música y libros. Un ejemplo de esto son los escenarios.
  • El papel del Adulto: El papel del adulto en la Filosofía Montessori es guiar al niño, darle a conocer un ambiente bueno y cómodo. Ser un observador, estar en continuo aprendizaje y desarrollo personal. El verdadero educador está al servicio del niño educando y debe de cultivar en él la humildad, la responsabilidad y el amor.

Datos curiosos:

  1. Fue nominada tres veces al premio Nobel de la Paz, por haber profundizado en temas educativos relacionados con la Paz.
  2. Tuvo un hijo al que llamó Mario, desafortunadamente no tuvo la oportunidad de criarlo debido a que no estaba casada.
  3. Hay escuelas que utilizan el método Montessori en todo el mundo.

Si les interesa conocer más pueden ver el siguiente documental o visitar la categoría Montessori del blog Recursos para maestros de apoyo.

Y lo que estaban esperando, el premio Miss Culturosa de esta semana es para:

miss culturosa

1. soy_mama

2. Muriel y Yo

3. La New

4. El horno de mami

5. Sofico & Mum

Mención honorífica a todas las demás! Creo que este Miércoles Mudo estuvo demasiado fácil, me pegó el amor maternal. Pero no se acostumbren eh? la siguiente semana estará pesada. A estudiar!

La llegada de Emma (VII): Juntas para siempre

Esta historia es una continuación de

 La llegada de Emma (I): Pasando las 40 semanas

La llegada de Emma (II): Cumpliendo 41 semanas.

La llegada de Emma (III): La inducción del parto

La llegada de Emma (IV): El ginecólogo chopper

La llegada de Emma (V): Preparación para la cesárea

La llegada de Emma (VI): La temida cesárea

Tardaron un poco en cerrar la operación y cuando por fin lo hicieron el doctor me informó que todo había salido perfecto, que tenía cicatriz de bikini, es decir horizontal y que eso me permitiría usar traje de baño en verano. En tono de broma le dije: Entonces me dejó como Niurka? todos en el quirófano se rieron. Aunque no entendí, entonces si quedé o no? ustedes qué creen?

Me pasaron a la sala de recuperación donde estábamos un señor anciano y yo. El señor gritaba de cuando en cuando, yo seguía temblando. La enfermera de esa área me dijo que tenía que mover las piernas para que me pasaran a un cuarto donde me dejarían estar con mi bebé. El tiempo pasó lentamente y conforme pasaba la anestecia sentía un dolor inmenso en la herida que solo el ketorolaco podía calmar.

2 hrs después me trajeron a la bebé para que le diera de comer, pues lloraba inconsolablemente (lo cual suele hacer), fue un momento maravilloso, ni siquiera me pude sentar, pero sentir que ella podía alimentarse de mi, que sabía dónde estaba la comida me hizo pensar que estábamos unidas. El momento se prolongó media hora, después se la llevaron de nuevo, pero no por mucho tiempo.

A las 10:00pm estaba en mi cuarto con la bebé y mi esposo. Me sentía en un sueño, ahí está mi chiquita, mi hermosa y pequeña Emma, que aunque nos hayan separado al nacer por las razones que sean no me siento triste, pues ahora estaremos juntas por siempre.

Te amo hija.

La llegada de Emma (VI): La temida cesárea

Esta historia es una continuación de

 La llegada de Emma (I): Pasando las 40 semanas

La llegada de Emma (II): Cumpliendo 41 semanas.

La llegada de Emma (III): La inducción del parto

La llegada de Emma (IV): El ginecólogo chopper

La llegada de Emma (V): Preparación para la cesárea

Y ahí estaba yo, acostada en posición de pollo en vitrina, piernas flexionadas y brazos extendidos en forma de cruz. No sentía nada debajo de mi cintura y tampoco podía ver, así que no sabía que hacer. Miré hacia el techo, solo estaban las luces del quirófano, a mi derecha el señor epidural y a mi izquierda la enfermera que solo estaba sentada leyendo mi expediente. Lo único que se me ocurrió fue orar para que todo saliera bien, nunca pensé que iba a morir, pero si lo hacía quería que mi hija estuviera bien y que mi esposo no se volviera a casar porque entonces vendría del más allá a jalarle los pies en la noche, si, todo eso piensa uno cuando está en “la plancha” jaja. 

Para mi buena suerte, señor epidural me sacó plática, no recuerdo de que, pero de cuando en cuando me decía que me estaban haciendo.

-Ya te están abriendo-

-Vas a sentir un poco de presión, van a sacar a la bebé-

La música seguía sonando de fondo, canciones de rock en español, Maná, El tri, los fabulosos cadillacs. La enfermera empezó a preguntarle al doctor sobre su consultorio particular donde hace inseminaciones artificiales y así sin más, le dio presupuestos e información. Me dieron ganas de decir: Oye! que aquí está pasando algo importante y ustedes hablando de otra cosa, es el nacimiento de m hija!, pero no lo hice, estaba demasiado “feliz” supongo.

Sentí que me aplastaban la panza, bueno, no lo sentí exactamente pero sabía que lo estaba haciendo, no recuerdo el nombre de la maniobra pero estoy segura que eso hicieron, en eso, suena una canción memorable, que marcará mi vida por siempre por su contenido cultural y profundo, bueno no, pero es la que estaba cuando por fin salió la nena, a que no adivinan:

Así es, Magneto presente en los mejores eventos.

-Está saliendo la bebé-

Un llanto fuerte…

-Es una niña-

-Acaba de orinar al doctor jaja-

-Viene con el cordón totalmente enredado en un pie!-

-Felicidades, acaba de nacer su niña-

Todo eso escuché en un segundo, traté de levantar la cabeza para verla pero lo único que vi fue la puerta del quirófano abrirse y  uno de los internos salir con un bultito en los brazos, ahí iba mi hija.

La operación siguió con tranquilidad y yo estaba con la zozobra de dónde se habrán llevado a mi hija, ni siquiera la había visto, cuándo volverá? , dónde está? y si se la roban?, el señor epidural que aparte de poner la anestecia se encarga de hacer “felices” a las embarazadas me dijo que no me estresara que en unos minutos la traerían y así fue.

El mismo interno la trajo, toda envueltita y me dio toda la información del nacimiento. Estaba toda hinchadita ella y tenía un lindo gorro blanco con un moñito, que detalle para ser un hospital público. Era la bebé más bonita que he visto en toda mi vida, no podía dejar de observarla. Me preguntó si quería darle un besito y se lo di, quería que me la dejaran pero en mi posición de pollo no podía abrazarla, estaba temblando desde que me pusieron la epidural y era peligroso para la niña, dijeron.

No me quedo más remedio, la separaron de mi otra vez.

Continuará…

La llegada de Emma (V): Preparación para la cesárea

Esta historia es una continuación de La llegada de Emma (I): Pasando las 40 semanas  La llegada de Emma (II): Cumpliendo 41 semanas.

La llegada de Emma (III): La inducción del parto

La llegada de Emma (IV): El ginecólogo chopper

Cuando el ginecólogo chopper me informó que sería una cesárea de emergencia puse la cara de la embarazada de arriba, no podía ser, había hecho todo lo posible por parir natural, la niña estaba de cabeza, no tenía enredado el cordón según los últimos ultrasonidos, ¿Por qué? ¿No hay otra opción?. El doctor me explicó amablemente que si continuaba con la inducción podría darle un paro cardiaco a la bebé con consecuencias fatales, no había otro camino.

Antes de que pudiera  reaccionar, los internos (aprendices de médico) estaban celebrando que tendrían una cesárea, si, ellos necesitan practicar, pero ponerse felices por operar a una mujer? eso es de locos, incluso escuché que se peleaban en voz baja por asistir al ginecólogo en la intervención. Me pareció algo de mal gusto pero ahora que lo pienso es parte de su trabajo y si yo fuera ellos también me hubiera puesto feliz de tener acción en un día tan flojo como ese.

Minutos después, llegó alguien que se presentó como enfermero de quirófano, muy amable, me explicó paso por paso el procedimiento por el que pasaría y con buen humor me preguntó cómo quería mi cicatriz. Me dio dos opciones: De alcancía o de bikini, añadiendo que si escogía la segunda mi esposo tendría que invitarles pastel y pizzas para la cena. En ese momento no capté el chiste, pero reí nerviosamente, cuál era la mejor cicatriz? no sabía.

Alcancía ?

Al parecer ese día todos estaban de buen humor, pues las enfermeras, después de fastidiarme durante las 3hrs que estuve en la sala de labor con que me pusiera el DIU me trajeron la hoja de consentimiento para firmar, me vendaron las piernas, me pusieron un gorrito y me despidieron con una sonrisa.

Llegamos al quirófano número 1, nada que ver con los de Grey´s Anatomy cabe resaltar… este era de color beige y es verdad, las salas de operación tienen las esquinas redondeadas. En el centro estaba una cama y a su alrededor dos banquitos. Me sentaron y un hombre con pijama verde se presentó como el anestecista, o sea el que me pondría la epidural. Inmediatamente simpaticé con él a pesar de su aspecto tosco, tengo una fijación con ese tipo de personas, de la que algún día les contaré en un post jaja, pero no me cayó tan bien cuando le indicó a la enfermera que tendrían que ponerme una nueva vía intravenosa pues la que tenía no le serviría si tiene que hacerme una transfusión sanguínea. Esperen, transfusión? o sea que puedo perder mucha sangre y morir? eso no me lo dijeron. Empecé a sentirme acalorada, ya estaba acostada y necesitaba sentarme, solo un poco, hacía mucho calor, sudaba, el señor epidural me decía que estuviera tranquila que nada pasaría, alcancé a ver la nueva intravenosa y era mucho más gruesa que la que tenía, de nuevo más calor e incomodidad, no podía estar, solo quería sentarme un momento…

Señor epidural me dijo amablemente, bueno, te vamos a ayudar un poco y tomó un medicamento introduciéndolo en mi antigua vía. Inmediatamente me sentí tranquila, pude respirar cómodamente y me dieron ganas de reir jaja como cuando Homero lamía sapos venenosos…

Me pusieron la epidural, la verdad no me dolió nada, sentí unos ligeros golpecitos pero nada del otro mundo. Entró el ginecólogo chopper y preguntó, puedo poner música? dije que sí y empezó a sonar la canción Matador de los Fabulosos Cadillacs, de muy mal gusto, pero en ese momento solo reí.

Continuará…

La llegada de Emma (IV): El ginecólogo chopper

Esta historia es una continuación de La llegada de Emma (I): Pasando las 40 semanas  La llegada de Emma (II): Cumpliendo 41 semanas.La llegada de Emma (III): La inducción del parto

Es bien sabido que los médicos en el área de quirófano no utilizan batas, se ponen algo que llaman pijamas. La primera vez que lo escuché, casi me muero de la risa, pues me los imaginé así:

Aunque no está tan lejos de la realidad, el uniforme de pijamas es realmente así:

En la cabeza llevan un gorrito del mismo material que el pijamas, aunque las enfermeras que me atendieron llevaban sábanas de hospital amarradas en la cabeza que hacía que parecieran árabes jaja, pero eso no fue lo más extraño, el ginecólogo traía un gorrito un tanto peculiar.

La modernidad llegó a los quirófanos, pero mi doctor se pasó de moderno. No traía un gorro de quirófano, traía una banda de chopper! de esas que se ponen debajo del casco de motocicleta con un estampado más o menos así:

¿Qué pensarían ustedes si el doctor que los atendiera trajera un atuendo semejante y de paso se durmiera al ritmo del grupo Maná?

Como todo ser humano, el prejuicio me ganó y en un principio dudé de la capacidad médica del ginecólogo, pues yo me imaginaba a alguien formal y serio, todo lo contrario a lo que me tocó. Cuando me comentó que me haría una cesárea, inmediatamente empezó a bromear preguntándome si quería la cicatriz de alcancía o de bikini, en mis nervios no captaba el chiste y esto le causaba más gracia.

La verdad, este doctor me demostró que no hace falta la seriedad cuando de hacer bien un trabajo se trata. Me hizo una operación impecable que otros médicos que me revisaron después elogiaron con justa razón, me hizo el favor de ponerme puntos que se absorben para evitarme la pena de que me quitaran hilos de nylon y salió personalmente a informar a mi familia cómo había estado la operación, a pesar de que estábamos en la seguridad social, donde esas formalidades se olvidan.

Días después me enteré que, efectivamente pertenece al grupo de doctores chopper de la seguridad social que pasean en moto de cuando en cuando y están en su segundo aire de juventud, así que la próxima vez que vea un gorro de quirófano con calaveras me dejaré atender confiada en mi experiencia pasada. Eso espero.