La llegada de Emma (VI): La temida cesárea

Esta historia es una continuación de

 La llegada de Emma (I): Pasando las 40 semanas

La llegada de Emma (II): Cumpliendo 41 semanas.

La llegada de Emma (III): La inducción del parto

La llegada de Emma (IV): El ginecólogo chopper

La llegada de Emma (V): Preparación para la cesárea

Y ahí estaba yo, acostada en posición de pollo en vitrina, piernas flexionadas y brazos extendidos en forma de cruz. No sentía nada debajo de mi cintura y tampoco podía ver, así que no sabía que hacer. Miré hacia el techo, solo estaban las luces del quirófano, a mi derecha el señor epidural y a mi izquierda la enfermera que solo estaba sentada leyendo mi expediente. Lo único que se me ocurrió fue orar para que todo saliera bien, nunca pensé que iba a morir, pero si lo hacía quería que mi hija estuviera bien y que mi esposo no se volviera a casar porque entonces vendría del más allá a jalarle los pies en la noche, si, todo eso piensa uno cuando está en “la plancha” jaja. 

Para mi buena suerte, señor epidural me sacó plática, no recuerdo de que, pero de cuando en cuando me decía que me estaban haciendo.

-Ya te están abriendo-

-Vas a sentir un poco de presión, van a sacar a la bebé-

La música seguía sonando de fondo, canciones de rock en español, Maná, El tri, los fabulosos cadillacs. La enfermera empezó a preguntarle al doctor sobre su consultorio particular donde hace inseminaciones artificiales y así sin más, le dio presupuestos e información. Me dieron ganas de decir: Oye! que aquí está pasando algo importante y ustedes hablando de otra cosa, es el nacimiento de m hija!, pero no lo hice, estaba demasiado “feliz” supongo.

Sentí que me aplastaban la panza, bueno, no lo sentí exactamente pero sabía que lo estaba haciendo, no recuerdo el nombre de la maniobra pero estoy segura que eso hicieron, en eso, suena una canción memorable, que marcará mi vida por siempre por su contenido cultural y profundo, bueno no, pero es la que estaba cuando por fin salió la nena, a que no adivinan:

Así es, Magneto presente en los mejores eventos.

-Está saliendo la bebé-

Un llanto fuerte…

-Es una niña-

-Acaba de orinar al doctor jaja-

-Viene con el cordón totalmente enredado en un pie!-

-Felicidades, acaba de nacer su niña-

Todo eso escuché en un segundo, traté de levantar la cabeza para verla pero lo único que vi fue la puerta del quirófano abrirse y  uno de los internos salir con un bultito en los brazos, ahí iba mi hija.

La operación siguió con tranquilidad y yo estaba con la zozobra de dónde se habrán llevado a mi hija, ni siquiera la había visto, cuándo volverá? , dónde está? y si se la roban?, el señor epidural que aparte de poner la anestecia se encarga de hacer “felices” a las embarazadas me dijo que no me estresara que en unos minutos la traerían y así fue.

El mismo interno la trajo, toda envueltita y me dio toda la información del nacimiento. Estaba toda hinchadita ella y tenía un lindo gorro blanco con un moñito, que detalle para ser un hospital público. Era la bebé más bonita que he visto en toda mi vida, no podía dejar de observarla. Me preguntó si quería darle un besito y se lo di, quería que me la dejaran pero en mi posición de pollo no podía abrazarla, estaba temblando desde que me pusieron la epidural y era peligroso para la niña, dijeron.

No me quedo más remedio, la separaron de mi otra vez.

Continuará…

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9 thoughts on “La llegada de Emma (VI): La temida cesárea

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  3. Lo has contado todo muy bien y aunque sea largo, lo he disfrutado mucho.

    Me he reído con tu “señor epidural” yo también tuve un angelito de ese estilo: el camillero. Me sacó plática, me ayudó a doblarme para que pusieran la epidural bien. Que parir en otro idioma no es fácil, pero seguir las instrucciones para que te metan una aguja en la columna en lengua extranjera y ya con contracciones fuertes no es cosa fácil.

    Saludos desde Budapest

  4. ay! qué horrible…. y asi es, tal cual lo describís… en mi última cesárea, después de todo ese proceso inhumano, vino el anestesiólogo y sin pedir consentimiento, me dijo, no te preocupes mamita, ahora vas a viajar y me drogó tanto que dormí dos horas…. un espanto…

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